¿Por qué es el ruido un contaminante ambiental?

Todos los sonidos que percibimos lo hacemos a través de nuestros órganos auditivos, a menos que nos expongamos a fuentes de sonido alto donde la percepción se hace por el tacto debido a las vibraciones generadas por las ondas sonoras en su interacción con el ambiente y los objetos circundantes.

El ruido puede considerarse un contaminante ambiental por los efectos negativos en la salud humana, así como en la vida silvestre. La exposición a altos niveles de ruido puede provocar pérdida de la audición, zumbido o pitido en los oídos, estrés, ansiedad, problemas de sueño y dificultades para concentrarse. En casos más graves, la exposición a altos niveles de ruido puede incluso provocar la muerte.

El ruido también puede perturbar los hábitats naturales y tener efectos negativos en la vida silvestre. Por ejemplo, puede afectar la comunicación entre especies, el comportamiento de alimentación, la reproducción y el éxito en la cría. Los animales que dependen del sonido para su supervivencia pueden sufrir consecuencias graves debido a la interferencia del ruido humano.

¿Cuándo un sonido se considera ruido?

Aunque el concepto de “ruido” puede ser subjetivo, un sonido es considerado de esta forma cuando es molesto o indeseables para una persona o un grupo de personas o cuando supera cierto nivel de intensidad o decibelios (dB). La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que un sonido superior a 65 dB durante el día y 55 dB durante la noche se considera ruido.

Un sonido de baja intensidad puede considerarse ruido si es intermitente o si se produce en un momento inoportuno. Por otro lado, un sonido de alta intensidad puede no considerarse ruido si es constante o si se produce en un contexto en el que se espera.

Las principales fuentes de ruido son el tráfico, la industria, la construcción, las actividades recreativas y las instalaciones con fines comerciales.

¿Qué puedo hacer para reducir la contaminación auditiva?

Para reducir la contaminación auditiva es importante, en principio, tomar conciencia de los efectos del ruido y por eso es importante adelantar procesos de sensibilización en el tema. También, cuando es indispensable el uso de equipos ruidosos, preferir los más silenciosos o hacerlo en momentos en que no se verá afectada la población o las especies naturales circundantes.

Para quienes habitan zonas ruidosas, se recomienda implementar medidas para el aislamiento acústico a través del uso de ventanas con doble acristalamiento, puertas sólidas y materiales de construcción que absorban el sonido. Plantar árboles y vegetación alrededor de la propiedad también puede actuar como una barrera natural para el ruido y ayudar a reducir la propagación del sonido.

Para reducir el tráfico vehicular, además de las afectaciones al ambiente generada por estos, usar el transporte público, la bicicleta o compartir el vehículo pueden ser una alternativa.

Cuando escuches música, ya sea a través de parlantes o audífonos, prefiere un volumen moderado y seguro para evitar daños en la audición y evitar afectar a otras personas. Si realizas un evento al aire libre, considera limitar la amplificación del sonido y el ruido excesivo para minimizar las molestias a los vecinos y el entorno.

Al tomar estas acciones a nivel individual y colectivo, puedes contribuir a reducir la contaminación auditiva y a crear un entorno más saludable y tranquilo para las personas y el medio ambiente.


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