Sentémonos a reflexionar.

En esta ocasión vengo a hablaros de un tema, que es cierto que no es de actualidad, pero si está en boca de muchos últimamente. Y no solo entre ciudadanos en una conversación corriente, sino, que ha llegado a nivel político y muchos de los partidos actuales están utilizando este recurso para llegar a más personas y crear debate.

Sin crear muchas más expectativas… no me refiero a otra cosa que a la decisión de prohibir el uso de los dispositivos móviles en las aulas. Pero como criminólogo que soy, no quiero que el espectador mientras se encuentra leyendo este artículo piense que se trata de un trabajo de investigación en el cual, el resultado de la lectura será una conclusión sobre si se deben o no se deben prohibir, pues no soy ningún pedagogo, ni psicólogo. No obstante, mi intención no es otra que la de crear un pequeño debate en la cabeza de cada uno de vosotros, que saquéis vuestro lado crítico y obtengáis vuestras propias conclusiones sobre este asunto.

En primer lugar, quiero que penséis lo siguiente, la tecnología de la que disponen los niños de entre 10 y 16 años, por ejemplo, no tiene ni punto de comparación con la tecnología con la que sus padres se beneficiaban… si es que existía alguna. En la sociedad de hoy en día, los niños y adolescentes tienen acceso a una cantidad de información descomunal y todo ello es gracias a la tecnología. Un niño con una tablet puede disponer de miles de libros y llevarlos consigo, tan solo con una conexión a internet (y no hablemos del papel que se ahorraría). Desde el ordenador, se pueden crear programas educativos que favorezcan el aprendizaje, consiguiendo que en un menor tiempo la persona pueda sintetizar un mayor número de datos de interés. Existen apps para los smartphones en los cuales se pueden generar preguntas con una serie de respuestas y entre equipos responder a las preguntas, el que más rápido acierte en la respuesta correcta obtendrá un mayor número de puntos; pues bien, estás apps yo mismo las he usado en la Universidad a modo de repaso de temas, y la simple competitividad entre los compañeros (ese pique sano), hace que uno se divierta más y… a la vez estás aprehendiendo (1) que no aprendiendo, citando a Einstein “los niños aprenden jugando(2).

Como se puede observar la tecnología trae consigo muchísimos beneficios, solo es necesario pensar de que manera se puede orientar determinado dispositivo a cierto objetivo. Entonces, si esto es así, ¿por qué sigue la polémica de móviles si o móviles no?

Es cierto, que por muchos beneficios que la tecnología nos pueda traer, siempre ha existido una sombra detrás que consigue corromper todo aquello que toca en ciertos momentos y personas.

Si se observa el informe PISA 2015, el cual consiste en “ […] un estudio trienal que evalúa el grado en que los jóvenes de 15 años han adquirido el conocimiento, la comprensión y las destrezas fundamentales para participar plenamente en las sociedades modernas […] este estudio no solo valora si los alumnos son capaces de reproducir conocimientos, sino también si pueden extrapolar parte de lo que han aprendido y aplicarlo en contextos desconocidos, tanto dentro como fuera del instituto o del colegio […]” (3); se pueden extraer varias conclusiones:

(-) Entre 2012 y 2015 los estudiantes que usaban internet durante más de 6 horas al día durante los días entre semana obtuvieron una media inferior en materias como en ciencia que aquellos estudiantes que dedicaban menos horas a internet.

(-) Estos mismos estudiantes, también declararon menor satisfacción con su vida.

(-) E incluso se muestra una menor participación en clase en el mismo grupo.

Sabiendo, además, que el mismo estudio muestra que en 2015 el 17% de los estudiantes (un 2% más que en 2012) empezó a utilizar internet cuando tenia solamente 6 años, y que cada vez es un mayor porcentaje de niños y a menor edad (para concretar más se debe esperar a que salga el informe PISA 2018), ¿cómo podemos pensar en dejar utilizar el móvil o algún dispositivo tecnológico en clase, si se está demostrando que su uso es perjudicial para la educación de los niños?

Llegados a este punto y observando varias ventajas y desventajas sobre el uso de dispositivos electrónicos en el ambiente estudiantil, me gustaría comenzar a plantear al lector el debate que tengo en mente, y como bien dije al principio, que sea este, por su propio proceso deductivo y con una visión crítica, el que saque su propia conclusión que puede o no, coincidir con la mía personal.

Mi planteamiento es el siguiente:

(-) Tenemos a jóvenes estudiantes que se están beneficiando de las ventajas que trae consigo la utilización de las tecnologías. Sin embargo, muchos de ellos comienzan a desprenderse de aquellas habilidades sociales que por evolución, el humano a conseguido con el paso de los años llegando a un uso en exceso o inapropiado de los mismos.

(-) Muchos de ustedes habrán crecido en una época totalmente distinta a la que ahora un niño de 15 años se tiene que enfrentar, lo cual crea en la mente una visión de que lo que están haciendo es erróneo o está mal, por el simple hecho de que ustedes no lo hacían cuando tenían la misma edad. Pero deben ser conscientes de que al igual que un coche en los años 90 no tiene nada que ver con un coche de 2019. El sistema educativo, aunque a un ritmo para mi gusto demasiado lento, también se encentra cambiando. Y aportando, sobre todo, por esos profesores con verdadera vocación por su oficio, nuevas metodologías antes nunca imaginadas, pero efectivas.

(-) Por último, para complicar un poco más la situación, imaginen que un día cualquiera se decide que se deben cambiar todos los edificios de vuestra ciudad, que en los que vivís, por determinado motivo no pueden seguir en pie y deben crearse unos nuevos. En este caso, lo más lógico sería contactar con arquitectos y expertos en la materia para que diesen su opinión, ¿verdad? Yo me pregunto aquí, ¿no sería entonces lógico que la decisión de si prohibir o no prohibir el uso de dispositivos tecnológicos en las aulas fuese decidido por un comité de expertos que justifiquen su decisión basándose en argumentos comprobados?, entonces, me pregunto yo, por qué deberían aquellas personas que se niegan a ver que el sistema educativo está cambiando, que está evolucionando; y ya no solo eso, sino también aquellas personas que ni siquiera saben utilizar un móvil, decidan.

¿Dejaríamos a alguien que no entiende de edificios que nos construyese nuestra futura casa?

He intentado expresar aquí de forma breve varias ideas, conceptos y percepciones sobre el tema, con el único objetivo de que usted que me está leyendo saque sus propias conclusiones y no se preocupe si se encuentra leyendo este texto junto a un colega y ambos llegáis a ideas opuestas, pues tendrán la oportunidad de debatir y ese era mi principal propósito, porque si de algo estoy seguro es que en la época en la que estamos viviendo hay una falta de pensamiento crítico, preferimos una mentira bonita a una verdad complicada, nos estamos convirtiendo en cajas automáticas, vacías, incapaces de pensar por nosotros mismo y eso me entristece.

¿Qué opina?

 

1 Según la RAE, adquirir conocimiento.

2 OECD. (2015). El binestar de los estudiantes: resultados de PISA 2015. Creative Commons Attribution-NonCommercial-SareAlike 3.0 IGO: OECD.

3 Einstein, A. (1905). Mi visión del mundo. Barcelona: Maxi TusQuets.

 

 

José Manuel Nieto Campos

Criminólogo.

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